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Jardín, una experiencia crítica

jardinMi edición crítica de Jardín. Novela lírica, de Dulce María Loynaz —un trabajo del cual me siento bastante satisfecha— se presentará en el Sábado del Libro el 24 de junio a las 11:00 am, en los portales del Museo de la Ciudad, en La Habana Vieja. Comparto aquí una parte de mi libro Loynacianas, de próxima aparición por la Editorial Extramuros, a propósito de esa experiencia.

Por: Zaida Capote Cruz

 Jardín, una experiencia crítica

¿Cómo enfrentar un texto como Jardín? ¿Quién necesita una edición crítica? ¿Qué clase de edición crítica? La verdad, aún no sabía cómo ni quién ni qué cuando decidí ocuparme de la novela. Todo lo que tenía entonces eran dudas. Hacía mucho soñaba con hacer una edición crítica o cuando menos anotada; pero los manuscritos de la novela habían sido donados por Dulce María Loynaz a Aldo Martínez Malo para el Centro Hermanos Loynaz de Pinar del Río. Y el mítico celo de Aldo con aquellos papeles, que gustaba de mostrar a la luz de una vela, misteriosamente, mientras leía algún fragmento ante los azorados ojos de sus invitados, parecía eternizar mi sueño. La primera vez que leí, a instancias de Enrique Saínz, la novela de Dulce María Loynaz no podía sospechar que alguna vez aquel sueño dejaría de ser una ilusión eterna. Una colega sabia, Rosa González, solía animarme, y la vida le dio la razón. Contra todo pronóstico, la oportunidad llegó cuando ya había dejado de esperarla y me ocupaba en otros temas.

Una tarde, Nuria Gregori, directora del Instituto de Literatura y Lingüística, donde trabajo, me pidió que fuera en representación suya al Ministerio de Cultura a discutir el destino de aquellos papeles otrora tan celosamente custodiados por Aldo y que tras su muerte su familia decidió ofrecer al estado cubano. En aquella sesión se decidió ejecutar cuanto antes la compra y mi sueño pudo renacer aun más saludable.

Meses más tarde, en el Museo de la Música, destino elegido por sus azarosos propietarios como depósito inicial, me ofrecí a catalogar el fondo en compañía de Roberto Núñez Jauma, archivero del Museo, y cada minuto trajo un descubrimiento. Allí estaba, para mi sorpresa, la copia mecanografiada de la traducción de Dulce María de Ella no responde, de Matilde Serao, que muchos daban por perdida, y había, además de fotografías familiares, álbumes de recortes y otros documentos de interés, los tan ansiados manuscritos de la única novela de Loynaz. (más…)

¿Activismo en la academia? Las rutas del feminismo en el congreso de LASA en Lima

Estuvimos en el congreso de LASA en Lima donde participamos en varias mesas de trabajo. Asistimos al encuentro previo “Diálogo de saberes y feminismos latinoamericanos”, organizado conjuntamente por las secciones de Sexualidades y Género y estudios feministas en la Casa de la Literatura Peruana. Fue hermosa la breve convivencia con temas diversos, excelente la discusión y muy movilizador el contacto con los testimonios de Alma Fernández, del Bachillerato Popular Trans Mocha Celis (Argentina) y Jana Villayzan Aguilar y Miliuska Luzquiños, de la Red Trans (Perú) acerca de la batalla por la identidad legal de género que ha debido enfrentar el colectivo trans, entre otros muchos temas importantes. Fue un espacio de aprendizaje y crecimiento y allí saludamos brevemente a Aída Hernández Castillo, de México, a quien habíamos publicado aquí sin conocernos. Otras muchas experiencias formadoras no solo desde lo académico, sino humanas, recogimos en Lima en esos pocos días, dentro y fuera de los salones del congreso. En la Casa de la Literatura Peruana visitamos con muchísimo gusto “Trazos cortados. Poesía y rebelión en Magda Portal”, exposición donde sus jóvenes curadoras lograron atrapar la tensión entre escritura y política, creativa y bellamente.
Aquí están algunas de nuestras intervenciones.

“Activismo académico. Tradición, práctica y testimonio”

Zaida Capote Cruz- Instituto de Literatura y Lingüística, Cuba

El activismo feminista en Cuba surgió, desde que se tiene memoria, y como en muchos otros lados, de la práctica vital de mujeres ilustradas; mujeres cuyos saberes sociales, adquiridos en la práctica intelectual, en los viajes al exterior y en la exquisita educación de su privilegiada clase social fueron identificándose con los derechos de las más e integrándolos, de a poco, en sus objetivos de vida y trabajo. Con esta aseveración pretendo, por un lado, rescatar el costado activista avant la lettre de aquellas pioneras que fueron armando una conciencia común en las mujeres cubanas, de manera que pudieran pensar en exigir, entre todas, derechos igualmente comunes y, por el otro proveer un espacio de encuentro productivo entre activismo y academia, pues me parece que a menudo tal separación solo establece barreras inoperantes y elude contactos y hasta alianzas posiblemente provechosas, al tiempo que, en la práctica feminista, creo que el activismo mejor no tiene por qué alejarse de la práctica intelectual, del crecimiento teórico, de la discusión de textos, sino que, por el contrario, la práctica académica feminista no tiene otro modo de ser auténtica que acompañando e involucrándose en el espacio activista.[1] (más…)

Baños (una reflexión sobre lo público)

Por: Zaida Capote Cruz

Buscaba unas chancletas y terminé en el hotel Riviera. En la puerta, un portero entre atento y hosco me espetó el consabido saludo-detente, advertencia para transeúntes desprevenidos: “buenas tardes”. “Buenas tardes, voy a la tienda”, respondí, e intentó bromear: “¿Estás brava?” No sigo. Digo, seguí adelante y fui a la tienda y encontré las chancletas que necesitaba. Las pagué y a la salida fui al baño del vestíbulo. El mismo portero me “llama la atención” porque si me hubieran visto, dice, lo hubieran reprendido. Según la empresa que regenta el hotel, sigue diciendo, quienes no somos huéspedes no podemos usar sus baños, pero sí comprar en sus tiendas; o sea, digo yo, solo valemos como consumidores, no como personas. En su explicación de por qué lo “perjudicaría” mi entrada al baño, el portero intentó explicarme que la “parte cubana” de la administración del hotel era la responsable de la prohibición, así que me limité a hacerle saber que era una violación de derechos de la ciudadanía, sin extenderme en las razones: la “parte cubana” no es más dueña que cada uno de nosotros de esos recursos que, en última instancia, son del pueblo. (más…)

Hablando del aborto

De Palabra NuevaPor Zaida Capote Cruz

Estábamos en un panel sobre el discurso político en uno de los “Último jueves” de la revista Temas y, en medio del intercambio final con el público, mencioné el aborto y la posición de vulnerabilidad de ese derecho conquistado hace tanto por las mujeres cubanas. Por un lado me preocupa la insistencia en la necesidad de estimular la maternidad como la clave del dilema poblacional que enfrenta Cuba, haciendo a un lado o considerando menos decisivos otros factores como la ingente emigración a los Estados Unidos —que debe haberse contenido un poco tras la revocación de la llamada ley de pies secos, pies mojados— o la inflación creciente y la reducción de los servicios sociales y prestaciones que, aunque existentes, en la práctica no están funcionando como se necesita.[1]

Mencioné además mi sorpresa ante un anuncio en la revista Palabra Nueva, de la arquidiócesis de La Habana, donde se desplegaba un llamado contrario a ese derecho constituido. “La nueva persona que se ha formado EXISTE Y ESTÁ VIVA desde el mismo momento de la fecundación”, rezaba, para proseguir con tres lemas más: “El aborto: destruye la vida”, “Él tiene derecho a vivir” y “no arranques de ti la vida que brota de tus mismas entrañas…”.[2] Tras la discusión se me acercó uno de los presentes para aclararme que no debía yo hablar del aborto como un “derecho”, sino como una “elección”. Cualquiera pensaría tal corrección razonable; sin embargo, ya sabemos cuánta capacidad de elección tienen las mujeres que deciden acudir a un aborto contra la voluntad de la sociedad, la familia o la pareja. En Cuba el acceso al aborto legal, gratuito y seguro es un derecho de toda mujer fértil, sea cual sea su situación social. Pensarlo como un derecho de las mujeres suma contexto, pues la elección es previa a la decisión, y es individual. Y en cada caso proviene de circunstancias distintas. Cuando una mujer decide abortar, ya hizo su elección. El derecho es, por el contrario, un bien colectivo, para todas por igual; nos iguala a todas en el acceso a la salud. (más…)

La libertad de expresión no es tal cuando desconoce NUESTROS derechos

dia-internacional-de-la-mujerPor Lirians Gordillo Piña

Creo en las palabras, en su fuerza, en su impacto en nuestras vidas. Sobre todo creo en la responsabilidad social y los sentidos que implica usarlas, callarlas, cambiarlas. La distancia entre las opiniones y los derechos es corta. Miremos la historia y el presente.

En el caso de las mujeres históricamente se han violado nuestros derechos en función de creencias patriarcales—opiniones fundamentadas desde la religión, la economía, la cultura, la política e incluso la psicología y la biología—. (más…)

Presentación de El comité de la noche, de Belén Gopegui

portada Belén.jpgPor Zaida Capote Cruz

Un despacho de Europa Press (del 17 de abril del 2012) provee la noticia, el motivo, el clic inicial para el despegue de esta novela: “Una multinacional farmacéutica plantea pagar 70 euros semanales a los parados que donen sangre”, reza. Como las palabras que Álex, una de las protagonistas, teclea en lugares públicos, intentando pasar inadvertida, esta novela es también un manifiesto. Un manifiesto que recuerda, salvando las distancias estilísticas y de estructura, la incisiva Impuesto a la carne, de Diamela Eltit. Pensar la desposesión, la precarización, la explotación también, en términos corporales, parecería exagerado. Sin embargo, la expansión capitalista no se detiene, y busca recursos donde los haya, sin vergüenza alguna. Por eso termina pareciendo normal servirse de los cuerpos, los órganos, la sangre de la gente. Si así se puede ganar algo, perfecto. La lógica del capital ignora la cortesía y promulga la violencia. Pero a quien escribe, llámese Álex o quién sabe cómo, no le importan las culpas, sino las consecuencias, y las consecuencias pueden ser duras, tremendas, inhumanas. No hay más opción que hacerles frente. (más…)

Trump y los asuntos de las mujeres

marcha.jpegPor: R. Aída Hernández Castillo*/ Publicado en La Jornada

El 21 de enero pasado fuimos testigos de una de las movilizaciones más grandes en la historia reciente de Estados Unidos. Más de medio millón de personas marcharon por las calles de Washington para recordar al presidente Donald Trump que sus políticas racistas, misóginas y xenófobas no van a ser aceptadas pasivamente. Respondiendo al llamado de una heterogénea coalición de organizaciones feministas y de mujeres de color, cientos de miles de mujeres y hombres de distintas regiones del país del norte viajaron a la capital de Estados Unidos a manifestar su rechazo al nuevo gobierno; paralelamente hubo manifestaciones en 670 ciudades a todo lo largo y ancho del país. El llamado cruzó fronteras, realizándose actos paralelos en otras 70 ciudades del mundo, desde la Ciudad de México hasta Tel Aviv.

A diferencia de las marchas feministas de las décadas de los 60 y 70 del siglo XX, que estuvieron hegemonizadas por una agenda liberal de derechos y encabezadas por feministas blancas de clase media, estas movilizaciones se caracterizaron por ampliar los llamados asuntos de las mujeres. Los principios de unidad que circularon por las redes sociales en la Declaración de la Marcha de Mujeres de Washington partían de tres demandas fundamentales: justicia de género, justicia racial y justicia económica (ver). La senadora afroindiaestadunidnese Kamala Harris criticó en su discurso las perspectivas limitadas de los asuntos de las mujeres, desglosando cómo la economía, la seguridad nacional, la salud y la educación son todos asuntos de las mujeres, que están en peligro con las perspectivas empresariales, privatizadoras y militaristas de la nueva administración.

La misoginia que caracterizó la campaña electoral de Donald Trump, incluyendo el ofensivo video en que literalmente hablaba de cómo agarraba la vagina (grab the pussy) de las mujeres con las que trabajaba, no tiene precedente en ningún otro proceso electoral, ni en las peores épocas del conservadurismo estadunidense. Paralelamente, el ahora presidente anunció sus intenciones de criminalizar el aborto e incluso encarcelar a las mujeres que interrumpan voluntariamente su embarazo. A estas violencias se añaden los peligros de nuevas violencias estructurales contra las mujeres que pondrán en peligro los logros alcanzados en las últimas décadas.

Desde esta perspectiva, el racismo institucional que ha posibilitado la violencia policial hacia la comunidad afroestadunidense y latina es una preocupación feminista. La presencia de las madres del movimiento Black Lives Matter en la vanguardia de la marcha así nos lo recordó. Las mujeres de los barrios pobres de Estados Unidos sufren la violencia policial que asesina a sus hijos y las criminaliza. La Declaración de la Marcha denuncia un aumento de 700 por ciento en las mujeres encarceladas de 1980 a la fecha. Donald Trump ha anunciado que aumentará la presencia policial en los barrios pobres y no permitirá abusos contra la policía

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