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La masculinidad a debate

mascara-con-la-que-vivesPor: Zaida Capote Cruz

El programa Pantalla documental de la televisión cubana, pasó hace unos días “La máscara con la que vives”, de Jennifer Siebel Newton, eficaz muestra del trabajo de The Representation Project (therepresentationproject.org), un programa que busca utilizar los medios para poner en evidencia la importancia que las convenciones de género tienen en la vida cotidiana y sus consecuencias en cómo los seres humanos nos relacionamos y promueve el activismo y la educación sobre el tema. El documental discute la educación de los niños en la masculinidad hegemónica, dando voz a activistas, psicólogos, educadores y a hombres que han sido víctimas de la reducción de su humanidad que significa asumir al dedillo la exigente recomendación: “sé un hombre”. Pero ocurre que para ser un hombre como se debe el niño primero y el joven después deberá ir renunciando a expresar sus sentimientos, para luego negarse incluso la posibilidad de sentir (o al menos fingirlo así de frente a los demás).

Con entrevistas y relatos de caso en la voz de sus protagonistas, además de una eficiente inserción de estadísticas en su mayoría sobrecogedoras (como la que compara el promedio de suicidios entre los dos sexos por grupo etario), el filme va adentrándose en cuáles condiciones propician la educación de los niños y jóvenes en un modelo de masculinidad erróneo y excluyente; cómo a menudo los propios padres les negamos el derecho a llorar o compartir sentimientos, cómo la sociedad pone a su alcance otros medios de estimular no ya la contención emocional, sino la violencia y la agresividad como medios de intentar un remedio a la angustia tremenda de tener que vivir todo el tiempo vigilando esa máscara de pretendida fortaleza.

Pero el testimonio no se queda en la denuncia del daño que la oposición genérica provoca en los jóvenes que luego se convertirán en hombres; explora también el abandono paterno, la exacerbación de la masculinidad a través del deporte, la circulación de armas, la cosificación de la mujer en la pornografía y la publicidad, etc, empobrecen las opciones de vida y generan mayor violencia en las relaciones de los jóvenes entre sí y con sus pares femeninos.

El modo como se van enlazando las estadísticas, los testimonios, los ejercicios colectivos de indagación expone, a nivel narrativo, la misma imbricación que existe, en la sociedad, de gestos aparentemente lejanos. La educación de los niños en la dureza y el rechazo a la expresión de los sentimientos se ilustra con el paso de la felicidad y las actividades de grupo a la seriedad y el aislamiento de la adolescencia, por ejemplo; al contrastar esas imágenes con la ya mencionada estadística de suicidio el resultado es impactante. En los varones el suicidio crece mucho más que en las jóvenes a medida que maduran.

También el índice de criminalidad, la familiaridad con las armas y el acto de matar tan frecuente en el cine y los videojuegos (con altos niveles de adicción en la sociedad norteamericana), la exposición a violencia familiar y a pornografía en línea, la agresividad deportiva, así como la excesiva feminización de las mujeres y la excesiva masculinización de los hombres en los medios (a ellas se las asocia a menudo con el maquillaje, la moda, la cocina, etc., mientras a ellos con deportes rudos o la guerra, por ejemplo) colaboran en la fijación de modelos de ineptitud emocional, de imposibilidad de comunicarse si no es mediante actos violentos, que van fijándose como modelos de cómo “ser un hombre” mientras proliferan las violaciones, las agresiones y la rudeza en amplios contextos.

Estoy segura de que puede ser muy provechoso ver el documental en compañía, y comentarlo luego. Y espero ver pronto un material previo de la misma directora: “Miss Representation”, dedicado a la feminidad como mandato.

Hay un grupo de presidiarios que comentan sus vidas y su percepción de cómo haber cercenado una parte de su humanidad puede haberlos empujado a cometer un crimen y el que lleva la discusión anota en una pizarra cuáles características se consideran femeninas y cuáles masculinas. Al final, borra la barrera y propone que, para definirse, cada quien elija de cualquiera de los lados de la pizarra. Una de las cosas que olvidamos cuando educamos a nuestros hijos, promovemos material audiovisual o lecturas donde los estereotipos de género se siguen obedientemente, es que estamos impidiendo la realización, como seres humanos, de mucha gente. Y eso tiene consecuencias, no solo individuales. Esa es la mejor enseñanza de este documental, que les recomiendo.

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