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En La Habana, con Margaret Randall

Margaret Randall

Margaret Randall

Sophie M. Lavoie

De visita en Cuba para presentar su libro Haydée Santamaría, Cuban Revolutionary: She Led by Transgression (2015), sobre la fundadora de la Casa de las Américas, Margaret Randall aceptó hablar con Asamblea Feminista sobre varios temas de actualidad en la Cuba contemporánea. Esta es la transcripción de nuestra conversación, llevada a cabo el 27 de febrero de 2016 en El Vedado.

SL: Dado su conocimiento del contexto cubano, ¿qué piensa Ud. sobre la mujer cubana hoy, en 2016?

MR: Como ya sabes, viví aquí en los años setenta, de 1969 hasta el fin del año 1980, entonces era verdaderamente un mundo distinto. Es sumamente diferente hoy en día y creo que lo más general que puedo decir sobre las mujeres cubanas en estos años que han pasado, según lo he visto en mis viajes frecuentes a Cuba, en los últimos 5 o 6 años y también en los años noventa, es que la mujer cubana tiene un poder de resiliencia que no se puede comparar a ningún otro lugar y también que ellas se dan cuenta de manera profunda de lo que es vivir una revolución socialista y lo que eso significa.

Obviamente, en Cuba ha habido avances significativos para las mujeres a lo largo de todos estos años de Revolución: educación gratuita y universal, igualdad de salarios, atención a la salud para toda la familia, guarderías infantiles—cosas que no tenemos en Estados Unidos y no creo que tienen ustedes en Canadá tampoco, por lo menos a este grado. Sin embargo, desde mi punto de vista, a la Federación de Mujeres Cubanas, que es una maravillosa organización de masas, le tomó demasiado tiempo entender al feminismo, hacer un análisis de género de la sociedad cubana, confrontar el problema del poder. Y cuando el Grupo Magín (1993-1996) hizo ese trabajo, fue mal visto y se le hizo desarticularse.

Entonces, tienes una experiencia que sigue existiendo a nivel individual, estas maravillosas comunicadoras que siguen trabajando en sus áreas de trabajo, y hombres también que se beneficiaron de su análisis y sus talleres. Según tengo entendido, hasta cierto punto la Federación también se ocupa de estos asuntos ahora; pero se perdió mucho tiempo. Y durante estos años hubo momentos históricos que fueron muy difíciles para la mujer cubana: el Período Especial que llevó a muchas mujeres de vuelta a sus hogares, que les dificultó mucho el dar de comer a sus familias y gestionarlo todo.

Cuba ha sufrido 56 años de bloqueo de parte de los EEUUU, y la implosión de la Unión Soviética y de los países socialistas. Ha habido tantos retos para el país entero, para toda la sociedad, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, pero cuando hay este tipo de desafío, histórica y tradicionalmente, sabemos que siempre el golpe más fuerte les toca a las mujeres, porque ellas son las que, aunque estén trabajando fuera de casa, intentan gestionar los asuntos del hogar. Entonces no es fácil, y, más que eso, ahora tienen esta nueva situación, una explosión del turismo que se anuncia con la apertura de las relaciones con los EEUU desde el 17 de diciembre de 2014. Estoy intentando entender durante este viaje cómo todo esto va a afectar a la mujer cubana. No va a ser fácil para los cubanos, ni para las mujeres, ni para los hombres, porque los precios son muy altos, la gente no puede vivir con sus salarios. Hay una explosión de hoteles y de restaurantes deliciosos, pero la mayoría de los cubanos no pueden comer allí. Entonces veremos lo que va a pasar. Tengo mucha confianza en la ingeniosidad de los cubanos en general, y en particular de las mujeres cubanas. Creo que los cubanos nos van a sorprender porque encontrarán maneras de enfrentarse a algunos de estos desafíos y encontrarán maneras muy creativas de hacerlo.

Recientemente preparé una antología de ocho décadas de poesía cubana que saldrá en septiembre de 2016 de la editorial de la Universidad de Duke (EEUU). Es una antología bilingüe de más de 500 páginas, de 56 poetas. 45% de los poetas son mujeres y no las seleccioné porque son mujeres sino porque la calidad de sus poemas merecen una presencia en la antología. Hubo que eliminar muchos, tanto hombres como mujeres, para reducir la extensión. Gran parte del trabajo poético de las mujeres de la antología hace eco de estos problemas que acabo de mencionar, a veces de manera sutil, a veces de manera obvia, y también presentan soluciones posibles.

Es fascinante y es una interrogación que queda para mucha gente, incluso para mí. Creo que se vive un momento apasionante.

SL: ¿Cree Ud. que hay un sector profesional de la sociedad cubana en particular en el que las mujeres han sido más resilientes durante los cambios que mencionó?

MR: Temprano en la Revolución, una de las grandes sorpresas fue cuando un gran porcentaje de las mujeres del campo empezaron a trabajar. No me acuerdo de los porcentajes en este momento pero no es difícil conseguirlos. Un número inconcebible para el resto de América Latina. En ese momento este sector fue de interés particular. De hecho, hay tantas mujeres como hombres médicos, creo, aun en especialidades que no son tradicionalmente femeninas; tales como urología, siquiatría y neurología, por ejemplo. Veo que hay muchas mujeres haciendo investigaciones interesantísimas en el contexto universitario o en instituciones como Casa de las Américas–el Centro de Estudios de la Mujer de Luisa Campuzano– y en instituciones literarias donde estudian a poetas y escritoras, entonces sin tener acceso a las estadísticas, diría que hay muchos sectores que tienen una presencia femenina y están creciendo y floreciendo.

SL: ¿Cree Ud. que el análisis de género ha ido lo suficientemente lejos o que queda mucho por hacer para lograr el análisis que existe en otros países (Francia, EE UU) dónde se tiende al otro extremo?

MR: No entiendo muy bien lo que quieres decir con “al otro extremo”. Siempre he pensado que donde sea el análisis puede ir más lejos, no solamente en Cuba. Me llama la atención que aquí están más adelantados en ciertas cosas mientras allá quizás estamos más adelantados en otras. Por ejemplo, en EEUU logramos el matrimonio igualitario, y llegó a Canadá aún antes. Para mi pareja y yo, eso fue sumamente importante porque para nosotras es muy importante estar casadas de manera oficial. Estamos juntas desde hace treinta años pero en los dos últimos años que logramos casarnos de manera oficial, hemos pagado menos impuestos. Pero eso no tiene vigencia aquí porque el sistema de impuestos es diferente y no depende de si estás casado o no. Por otra parte, las operaciones de género (las cirugías de reasignación sexual) se pueden conseguir gratuitamente en el sistema de salud nacional aquí, algo que no tenemos en EEUU y no sé si lo tienen en Canadá. Eso es enorme.

Existe esa complejidad porque hay maneras en que Cuba está siendo precursora y otras cuestiones en las que todavía falta trabajo. A mí me sorprende que Cuba no tenga el matrimonio igualitario. Me parece que sería algo natural en un país en el que se habla de igualdad para todos.

Entonces creo que mi respuesta a su pregunta, una respuesta más corta, sería que –fuera de algunos países africanos o del Medio Oriente, y en los países musulmanes donde las mujeres tienen muchas dificultades todavía- siempre se puede lograr una mejoría, incluso en Cuba. Cuba ha logrado bastante pero podría estar mejor.

SL: ¿Hay un sector en que el análisis de género está vigente en el discurso público en Cuba?

MR: No te puedo contestar esta pregunta porque he venido para preparar un nuevo libro sobre el internacionalismo cubano; entonces no estoy pendiente de ese discurso y ese problema como lo hubiera estado si estuviera preparando un libro sobre las mujeres cubanas. No te puedo contestar porque no tengo una idea clara sobre el asunto.

SL: Desde fuera, la visión que se ofrece de la mujer cubana y de los derechos de la mujer cubana es a veces estereotípica. ¿Tiene Ud. algún comentario sobre lo que ha visto desde fuera del país sobre las mujeres cubanas?

MR: Creo que Canadá tiene una mejor prensa que EEUU y como Canadá ha tenido una relación más estrecha con Cuba desde hace años, los canadienses deben tener más información. Como ciudadana estadounidense, te diré que no hay información sobre Cuba en nuestros medios de comunicación que tenga sentido para mí. Hay mucha información desde el 17 de diciembre de 2014 pero no es sobre la Cuba que yo conozco. Es sobre lo que se supone que va a pasar, dando a entender que los dos países compiten en condiciones de igualdad, lo que obviamente no es cierto. Cuba tiene que hacer concesiones, los EEUU tienen que hacer concesiones, pero la realidad de la “apertura” y la renovación de las relaciones, yo la veo como un cambio de método y no un cambio de política. Creo que el gobierno de los EE UU está buscando las mismas cosas, intentando “democratizar” la sociedad cubana y cuando usan la palabra “democratizar” yo pienso en el tipo de democracia que tenemos en los EEUU, y entonces eso me parece absurdo. En la prensa de los EEUU hablan como si Cuba no tuviera voluntad propia en el asunto. Va a ser lo que deciden los EEUU, y Cuba puede estar de acuerdo o no. Con este tipo de actitud, no solo las mujeres cubanas sino todos los aspectos de la sociedad cubana, aparecen distorsionados. Lo que interesa allí es la apertura según la entienden los estadounidenses. No interesa realmente el punto de vista cubano. Y eso es un problema creo yo.

SL: ¿Nos podría hablar de su nuevo proyecto sobre el internacionalismo cubano?

MR: En los EEUU, desde hace muchos años, los 56 o 57 años de Revolución, se ha acusado a Cuba de exportar la revolución, lo que supuestamente justifica la agresión contra Cuba por parte de los EEUU. Exportar la Revolución era ayudar a otros movimientos de liberación nacional, dando ayuda militar, pero también era dar ayuda en las áreas de salud pública y ayuda en casos de desastres naturales, educación de adultos, deportes, cultura. Entonces este libro, que por ahora se llama Exportando la revolución: La generosidad global de Cuba, pretende dar a conocer lo que realmente ha sido esa gran generosidad.

Mi punto de vista en el libro es simplemente que nunca ha habido un país tan pequeño como Cuba, tan económicamente inestable como Cuba, que haya dado más a la humanidad. En los primeros años, los cubanos iban a muchos países sin recibir ninguna remuneración. Ahora sí la reciben, pero es mucho menos de lo que ganan médicos y profesionales de otros países. Los cubanos van a lugares donde los mismos habitantes de esos países no quieren ir. Las historias son maravillosas. Empiezan a salir las historias en la prensa estadounidense sobre lo maravilloso que ha sido el trabajo de los doctores cubanos que lucharon contra el ébola, por ejemplo, el súper trabajo que hicieron en Haití después del terremoto de 2010, etc. Al mismo tiempo, hay una agencia del gobierno de los EEUU que sigue intentando atraer a esta gente hacia los EEUU, ofreciéndoles salarios altos, mansiones, etc. Entonces hay una espada de doble filo y espero que mi libro ayude a aclarar las cosas. Tendrá muchas historias personales, muchas estadísticas, mucha historia. Me sorprende que no existiera ya un libro sobre este tema en inglés. Ha habido artículos y ensayos pero no hay libros que yo sepa.

SL:¿Cómo ha cambiado su relación personal con Cuba, si ha cambiado, en los últimos años?

MR: Estoy enamorada de Cuba. Estoy enamorada de la Revolución cubana. Tengo mis críticas; hay cosas que para mí fueron errores, algunos importantes y otros menores. Pienso de manera crítica, no soy de las personas que blanquea la Revolución. Pero viví aquí por once años, como ya te dije, mis cuatro hijos estudiaron aquí, mis dos hijos mayores se licenciaron aquí. Se formaron en la Revolución y las vidas de sus hijos también han sido influenciadas por ella, sus valores, sus modos de ver el mundo.

Cuba es parte de mí; entonces mi relación con Cuba no cambia, solo sigue profundizándose. Tengo amigos maravillosos aquí, gente que amo profundamente, a la que veo cada año o cada dos años, cuando venimos.

Hay espacios mágicos aquí, como el blog de Asamblea Feminista, Ediciones Vigía de Matanzas, Casa de las Américas. Estos espacios personifican la revolución para mí. En estos espacios es donde reside la verdadera Revolución, en mi opinión, y seguramente hay muchos otros en toda la Isla de los que no tengo conocimiento. A pesar de las dificultades, de las frustraciones de este período de transición, las carencias y la burocracia, a pesar de todo lo que sabemos, el hecho de que un pequeño país, una isla de 11 millones de habitantes resistiera un poder como los EEUU durante todo este tiempo, y después resistiera y sobreviviera la destrucción del mundo socialista, es más que heroico. Usar palabras como heroísmo, extraordinario, y otros superlativos no les hace justicia, realmente, porque al mismo tiempo que es extraordinario es complicado.

Entonces, aprendo algo cada vez que vengo aquí, aprendo mucho. Una de las cosas que sentí que estaba aprendiendo durante este viaje es a no ser tan simplista en mis análisis. Siempre hay rincones y áreas que uno no puede entender sin vivir aquí. Hay que tener cuidado. Hay que ser crítica pero no pensar que uno sabe de verdad lo que está pasando.

SL: Estoy segura de que los lectores estarán esperando la salida de su próximo libro. Le agradecemos mucho la entrevista.

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