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La visión de la mujer cubana en el programa “Cuando una mujer”

Por Sophie M. Lavoie*

La Federación de Mujeres Cubanas colabora con el canal Cubavisión en la producción de una serie de programas sobre los problemas de la mujer cubana, de la sociedad, etc. ¡Tremenda oportunidad para hablar del feminismo en Cuba! Bueno, no…

Esta noche (23/02/2015), el programa tenía que ver con los accidentes que pueden ocurrir en la casa, por descuido. Valiosa tarea, ya que hay miles de posibilidades. La locutora, una actriz de telenovela, nos dio la bienvenida a todas y nos habló del tema, sin dar detalles sobre lo que podría tratar.

La representación de las mujeres que se hizo en el programa que siguió fue espantosa, por diversas razones. Compartan conmigo este breve recorrido del programa.

Empieza con una mujer que parece anciana, con sobrepeso y pelo canoso, caminando por la acera, parece tener problemas en las piernas, tiene dificultades para andar. ¿Se va a caer en su casa? 

Un hombre joven pasa al lado suyo y le tira un piropo, tipo “¡qué bella estás!” Primer error: los piropos son machistas ya que convierten a la mujer en objeto. Presentarlos como normales en un programa para mujeres los sistematiza y legitima el comportamiento de los hombres. De hecho, este señor es el único hombre de todo el programa, hecho que cobra toda su importancia en unos minutos más. Mejor no incluir a un hombre si es éste es el único.

Cuando la señora llega por fin a su casa, nos enteramos de que está borracha. Es una alcohólica que busca tomarse hasta las últimas gotas del vino seco que tiene guardado. Otro error: las estadísticas de cualquier sociedad demuestran que hay más hombres alcohólicos que mujeres. Si nos quedamos con los estereotipos de la sociedad, es un hecho importante. Sí, hay borrachas; pero hay más borrachos.

La señora sale a buscar más alcohol y se encuentra con sus vecinas. La primera, una joven vecina, está tendiendo ropa en el patio, con un niño en los brazos. Seguimos con los estereotipos: una mujer haciendo quehaceres domésticos. Las mamás cuidan a los niños. Confirmamos que vive con la mamá, quien se ha ido al campo. Cualquier mujer se da cuenta de que para tender, es mucho más fácil con dos brazos. Pero el niño es importante para una escena que viene luego.

La segunda vecina, una mujer rubia de pelo rizado, está limpiando su cocina; seguimos con los estereotipos. Otra mujer haciendo trabajos domésticos.  Ésta le dice a la señora que no le va a dar nada ya que parece estarse volviendo alcohólica. ¡Qué solidaridad! ¿Cómo puede darse cuenta y no hacer nada? Las mujeres “buenas” (las que limpian sus casas) regañan a las “malas” (las que tienen adicciones).

Recapitulando hasta este momento del programa: los hombres hacen piropos, las mujeres son alcohólicas, cuidan a los hijos y hacen la labor doméstica. Lindo retrato de la mujer cubana hasta ahora. ¿Y los accidentes domésticos?

En la escena siguiente, llega una joven vestida de uniforme preuniversitario a hablar con su mejor amiga, la joven mamá del niño. Es en este momento que nos damos cuenta: seguimos con los estereotipos. Seguramente fue un embarazo accidental. Ya mencioné la normalización de los comportamientos. ¿Se promociona el embarazo precario en Cuba? ¿No se promueven los medios de anticoncepción?

La estudiante viene a decirle a su amiga que saldrá con unos amigos al Malecón a ver el cañonazo. ¿No podría venir? Seguimos con lo problemático. Confirmamos de que no hay papá, ni abuela (que se ha ido de viaje), nadie para cuidar el niño. Pero, claro, la joven mamá le asegura a su amiga que va a hacer todo lo posible para llegar. Así son: las jóvenes cubanas: privilegian salir con sus amigos antes que cuidar a sus hijos.

Hay un corte fílmico a la alcohólica, que está preparando su cubo de agua caliente para bañarse. Las mujeres cubanas -incluso las que sufren adicciones- se suelen bañar, punto positivo.

Escena siguiente: la joven mamá con el niño en brazos, en la puerta de la vieja alcohólica, pidiéndole, suplicándole que cuide a su hijo. Cuando la alcohólica le dice que no, la joven mamá simplemente le deposita el hijo en la casa. De hecho, la joven mamá le miente a su vecina (diciéndole que tiene que resolver algo), se aprovecha de la situación de desventaja de la alcohólica para dejarle el niño y le da un dinerito para sobornarla.

Hay varios problemas aquí. Primero: la joven asume que la alcohólica le va a cuidar al niño ya que es tarea femenina el cuidado de los niños. Segundo: le miente a su vecina descaradamente, y tercero: le facilita la obtención de bebida con el dinerito que le regala de antemano por el cuidado del niño. ¡Cuidado! Las jóvenes mujeres cubanas son unas ligeras que siempre se salen con la suya y están tan desesperadas por salir con los amigos que dejarían sus hijos incluso con una borracha.

La dramatización termina con la vieja alcohólica descubriendo, presumimos, que el niño se ha quemado las manitas en el cubo de agua hirviendo que estaba en el suelo. Ella grita pidiendo auxilio,  la gente viene corriendo. Está afligida, ¿cómo le puede haber pasado esto? Finalmente, hallamos el tema del que discutíamos en aquel entonces del principio del programa, los accidentes domésticos. “A mí no me va a pasar,” diría cualquier mujer cubana, “yo nunca dejaría a mi hijo con una borracha.”

La moraleja del cuento queda clarita. Todas las mujeres son culpables y, como solo hay mujeres, es muy fácil. Pero, ¡oye! ¿Dónde están los hombres en este escenario? ¿En la sociedad que se retrata? ¿Dónde está la pareja de la alcohólica? ¿Dónde está el genitor del niño? ¿Dónde está el abuelo del niño? Es tan simple dejarles fuera del guión y del mensaje del programa para dejar que la mujer cargue con todas las responsabilidades de la casa, del cuidado de los niños, de los vecinos, etc.

La locutora termina el programa deseándonos buenas noches y diciéndonos que el programa no juzga, que es un espacio “para meditar.” Pero meditar aquí solo nos lleva a pensar que la Federación de Mujeres Cubanas, si es que promueve este tipo de programa, tiene una idea de la mujer completamente obsoleta, un modelo de hace décadas y décadas, ya caducado. Con el pretexto de señalar (y prevenir, claro) los posibles accidentes domésticos, nos ha ofrecido un recorrido por los peores estereotipos sobre las mujeres cubanas y su sociedad. Ninguna trabaja fuera del hogar, ninguna tiene valores morales, ninguna tiene hombre en casa, simplemente se consagran a tomar, cuidar a los niños y a las tareas domésticas.

Una podría preguntarse ¿dónde están las cubanas que hacen día a día otras contribuciones a la sociedad? Y, ¿alguien espera que con semejantes modelos las cubanas se sientan entusiasmadas por parir? Condenadas al piropo ocasional, a la soledad y la esclavitud domésticas, estas mujeres del programa “Cuando una mujer” nos revelan una concepción totalmente caduca de qué es ser mujer en Cuba hoy.

* Profesora e investigadora de University of New Brunswick, Fredericton, Canadá.

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1 comentario

  1. yaaaaaaaaa dice:

    Reblogueó esto en un poco de "por favor"y comentado:
    tengo problemas realmente con “Cuando una mujer…” pero acá están detalladitos… sírvanse ustedes mismas

    Me gusta

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